
Los eufemismos son la monda. Llamamos “señoritas de compañía” a las putas, “interrupción voluntaria del embarazo” a lo que toda la vida ha sido un aborto y “serie de televisión” a la excreción audiovisual que de haber venido de un país latinoamericano llamaríamos telenovela, culebrón o directamente mierda. Queremos suavizar las palabras, tratar de que no suenen mal del todo y, ya centrándonos en el tema de las “series”, intentar autoconvencernos de que no somos casposos y tercermundistas haciendo ficción televisiva.
Muchas veces la gente dice que el cine español es una basura y que la prueba de ello es que nadie quiere verlo, pero eso no es verdad. Yo estoy de acuerdo en lo de que el cine español en general es una basura, pero no porque la gente no quiera ir a verlo, sino porque es repetitivo, deprimente, cutre y porque se nota en exceso que quienes lo hacen están más preocupados por quedar de artistas intelectuales que por hacer algo medianamente interesante.
Lo que quiero decir con esto es que el número de personas que van al cine, a mi juicio, no determina la calidad de una película y, del mismo modo, el número de personas que ven una serie de televisión no determina la calidad de dicha serie de televisión.
Siguiendo ese razonamiento podemos deducir que aunque haya millones de personas que siguen o han seguido fielmente “Los Serrano”, “El Internado”, “Águila Roja”, “Escenas de Matrimonio” y demás despropósitos paridos por factorías como las de Milikito (“Globomedia”) o José Luís Moreno (“Alba Adriática”), esos despropósitos no dejan de ser despropósitos.
Dramedias intragables, comedias de sal gorda, ñoñerías para adolescentes, burdos retratos costumbristas de la España cañí o una mezcla de las anteriores, con actores cachas que vendan muchas “Superpops” (para atraer targets, que dice la gente del mundillo) y actrices de buen ver. Básicamente en eso se resume lo que tenemos en pantalla en el prime time.
Es como si nos hubiésemos quedado congelados en el tiempo hace varias décadas, con la comedia de enredos de Juanito Navarro y los romances de Máximo Valverde.
Da igual que nos vengan con algo tan exótico como las aventuras de un ninja español que salva al rey de las diabólicas conspiraciones tramadas por Francis Lorenzo mientras da clase a niños pobres en el siglo XVII, que al final tendremos la historia de siempre del muchacho que tiene un lío de faldas con la furcia del pueblo o la del entrañable pícaro que finge una enfermedad para cobrar dinero, con hilarantes escenas en las que se ve forzado a inventar graciosísimas historietas para que no le pillen (spoiler: al final siempre se descubre el pastel).
Da igual que nos vendan la historia de un internado en el que pasan cosas “muy chungas, tía” y en el que hay nazis en el sótano y fantasmas que juegan a la rayuela y flashforwards que se convierten en alucinaciones de un loco en un centro psiquiátrico por falta de planificación de los guionistas, porque al final siempre estará ahí la historia del jovenzuelo que se lía con la novia de su mejor amigo y se enfadan, pero luego vuelven a ser amigos, pero llega otra tía y se enamora, pero su amor es imposible y todo eso.
Da igual el género, da igual la época. Al final siempre es lo mismo envuelto en un papel de color diferente… o ni siquiera eso, porque hay productoras que ni se molestan en disimular. No solo repiten las mismas fórmulas con ligeras variaciones, sino que ni siquiera se dignan a ocultar su modus operandi. ¿Una serie de periodistas? Pues la llamamos “Periodistas” ¿Una de policías? Pues la llamamos “Policías” ¿Una de soldados? Pues la llamamos “Soldados”… Si todas las hacemos igual ¿por qué no seguir siempre el mismo procedimiento para ponerles título? Total, nadie lo va a notar… Qué listo eres dándonos gato por liebre, Milikito. No me extraña que el logotipo de “Globomedia” sea una cabra subida a una escalera…
Otra opción es coger un sainete de esos que hacían las delicias del público cuando Carrero Blanco todavía estaba de una pieza y adaptarlo a los tiempos modernos metiendo una pareja de gays y personajes que dicen muchas palabrotas o que hablan de temas de alcoba. Y voilà, ya tienes una serie una serie de éxito con el sello de Jose Luís Moreno.
En fin… esto es lo que ocurre cuando uno se pone a ver series británicas y se da cuenta de que en Estados Unidos no son especiales, de que hay otros países que saben hacer series de televisión que merecen la pena y de que, desgraciadamente, España no es uno de ellos. Y no, no todo es culpa de “Globomedia” y “Alba Adriática”. Esas dos productoras son solo dos de las más representativas a día de hoy, pero hay muchas, muchas más. Desde esos que nos castigaron con “Yo Soy Bea” durante tres años seguidos para acabar enseñándonos a la niña bosnia de “Compañeros” con maquillaje hasta los iluminados que han traído al mundo “Los Protegidos” (ahora en 3D, para que podamos conocer una nueva dimensión de horrores).
Pero es que todo esto no es lo peor. Lo peor es que nos quieren cerrar “Seriesyonkis”…
¿Qué vamos a hacer si lo consiguen? ¿Ver la tele? Eso va contra los Derechos Humanos fijo.


Estoy totalmente de acuerdo con el artículo. La calidad no la determina el número de personas que la siguen, ya que muchas veces vemos las cosas por rutina, porque no tenemos otra cosa que hacer, o porque, en muchas ocasiones, somos ovejas de un rebaño.
Estoy de acuerdo con el comentario, pero me parece malo comparar series españolas y americanas (que no europeas). Más que nada porque las americanas tienen unos presupuestos muy superiores. No es que sea una excusa, es que una serie que allí tiene un 2% del share (algo inaceptable aquí) significa que la ven 10M de personas, por lo que sí que se puede invertir bien en ella. Aquí no creo que falten ideas buenas, lo que falta es alguien que confie en ellas.
Un ejemplo de cine es Nacho Vigalondo. Los Cronocrímenes lo ha encumbrado como director al más alto nivel y ni siquiera se ha llegado a estrenar en España…
Para que una serie sea buena no necesita tener efectos especiales de última generación ni actores que cobren un dineral por episodio, basta con no haer guiones obvios para gente estúpida donde lo único que cambia de una a otra es el trasfondo.
Mientras en España tenemos “Amar en Tiempos Revueltos”, en Estados Unidos tienen Mad Men… lo digo todo y no digo nada…
Reservoir Dogs de Tarantino tuvo un presupuesto de 1 millon de dolares.
La ultima pelicula de Almodovar tuvo un presupuesto de 12 millones de euros.
Presupuesto no falta, cineastas y creativos gilipollas sobran a patadas.
Bueno, podeis decir lo que querais, pero personalmente, sólo con la calidad de la imágen, la fotografía y los decorados es perfectamente posible saber si una serie es americana, francesa, inglesa o española. Y eso a mi juicio es muy importante. Para mi, no es lo mismo que la cabecera de una serie sean todos sus actores bailando o una verdadera cabecera imperecedera en el tiempo. No es lo mismo la cabecera de Friends que la de Aquí No hay Quien Viva.
Ahora bien, cambiaria los guionistas, por poco originales y por no encontrar la forma de hacer buenos dialogos. Que yo sepa, en House se pasan la vida con líos de faldas, que si le gusta Cady, que si Cameron esta colada por House,… y sin embargo la serie no tiene ese tufillo a líos de faldas porque no hay ideas detrás. Lo mismo que ocurre con Anatomia de Grey, ¿no?
En definitiva, creo que es más importante la pasta que se pone, dónde se pone y a quien se le pone. Ahora bien, hay que recordar que Matrimoniadas fue un exitazo…
Independientemente de la calidad de la imagen o de los efectos especiales, es un hecho que las series españolas son una basura en general.
En el texto se habla de la falta de imaginación de los guionistas y de su incapacidad para escribir historias que se salgan de determinadas fórmulas, y eso es algo contra lo que una productora no puede luchar por mucho presupuesto que tenga (a no ser que invierta el presupuesto en renovar su plantilla… algo que se podría haber evitado contratando guionistas buenos desde el principio).
El porqué en España se hace ficción repetitiva y mala es algo que deben analizar los productores. A mí, personalmente, el motivo me da exactamente igual. Como poseedor de un televisor lo único que me importa es que la ficción española, como dice el texto de la entrada, es una porquería llena de topicazos y totalmente carente de originalidad.
Un artículo titulado “¿Por qué las series españolas son malas?” sería otro debate, otra historia… que tal vez debería ser contada en otra ocasión.
Ah, por cierto, lo que dices de las matrimoniadas no lo entiendo. Sobre todo cuando en el texto se dice algo tal que así:
“[...] aunque haya millones de personas que siguen o han seguido fielmente “Los Serrano”, “El Internado”, “Águila Roja”, “Escenas de Matrimonio” y demás despropósitos paridos por factorías como las de Milikito (“Globomedia”) o José Luís Moreno (“Alba Adriática”), esos despropósitos no dejan de ser despropósitos. “
Además de estar muy de acuerdo con lo de que el volumen de taquilla no implica que la película sea buena. Que, a todo esto, yo pregunto. ¿Cuáles son los criterios para decidirlo? ¿Hay criterios objetivos?
Pero bueno, eso seguro que da para millones de entradas y discusiones…
Lo que está claro es que en éste, nuestro país, lo de repetir triunfa; y no sólo los grandes remakes… Si no todo, y por desgracia, se pega hasta en publicidad. Algo que podría ser casi un arte, se ha convertido en una ampliación de la casposa realidad que vemos en la tele…
A ver si se abren un poco más las mentes, y somos igual de tolerantes y tenemos un poquito más de sentido del humor. Que para protestar saltamos bien rápido, y se nos llena la boca de pedir libertades, y luego somos los primeros que coartamos las mismas para caer en topicazos…
Pero, qué sé yo, que sólo soy una becaria!
La prueba de que todo va a peor es el anuncio de la versión española de “Las chicas de oro”, en dicho anuncio salen supuestamente momentos brillantes de los que vamos a ver, que si brillan por algo es por no tener ninguna gracia, se van a cargar el recuerdo de los buenos momentos y las risas que me eché con la serie original. Por otro lado han elegido para el reparto 4 actrices de lo más inexpresivas, que participan en los “gags” con la misma cara de cartón que si estuvieran recitando la guia telefónica y es que son “viejas glorias del cine español” de cuando este era una industria super protegida del cine extranjero por la censura, que practicamente no dejaba entrar nada más que las películas de vaqueros, todo lo demás debía ser modificado o no entraba.
Pues tve ha producido últimamente algunas series bastante decentes, desaparecida, cuéntame (ahora ya se ha convertido en Los Serrano en los 70 pero tuvo momentos de gran calidad), Gran reserva, etc…
Por no hablar de algunas de sus series históricas que son de gran calidad.
Eso si Aguila Roja, aunque me parece una serie bastante entretenida, los guiones se me hacen demasiado pobres.