Cliente de Movistar

Cliente de Movistar

Llevaba ya algún tiempo queriendo hablar de un nuevo abuso por parte de las compañías de telefonía (en este caso Movistar) y del que ha sido víctima mi novia.

La historia comenzó hace unos meses, y aunque no tenga ni efectos especiales ni en ellas salgan tetas, resulta tan surrealista que parece salida de una película de ciencia ficción. Por aquel entonces mi novia tenía dos líneas de teléfono, una Movistar desde hacía ya bastante tiempo y otra Yoigo que le había regalado hace cosa de año y pico. El caso es que la línea de Yoigo sólo la utilizaba para hablar conmigo, y al ser de prepago sólo pagaba lo que consumía, mientras que con Movistar tenía el contrato típico de los 9 euros fijos en los que no se incluyen los números favoritos con promociones.

Evidentemente, resultaba bastante caro mantener las dos líneas a la vez (sobretodo la de Movistar) así que un buen día decidió llamar a Movistar para pedir que le liberasen el teléfono y de paso pedir la portabilidad. “Cuidado, di que te liberen primero el móvil y cuando lo hagan pide la portabilidad” le dije, porque sino seguro que tardarían mucho más en realizar todo el proceso. Me hizo caso, y ahí empezaron los problemas.

Los de Movistar tardaron unos días en darle el código para liberar el teléfono, hasta que un día la llamaron para darle el código que debía introducir. Se lo fueron dictando y ella apuntándolo con cuidado de no equivocarse (os aseguro que ella es cuidadosa para esas cosas, muy cuidadosa). La gracia está en que tras insertar el código, el teléfono dejó de funcionar con todas las tarjetas sim, fueran de Movistar o no. Así que en ese momento tenía un bonito pisapapeles y un cabreo impresionante. Así que llamé al SAT de Movistar para ver qué cojones había pasado, y los resultados fueron tan sorprendentes que no me sorprendieron lo más mínimo: la amable telefonista boliviana peruana mexicana chilena extranjera se lavaba las manos y decía que si el móvil no funcionaba no era asunto suyo, que fuese a una tienda de Telefónica y que se lo dijera a ellos, pero que ellos no iban a aportar ningún tipo de soporte. Así que como daba la casualidad de que tenía una tienda cerca fui a preguntarles, y tras probar con otra tarjeta sim, su respuesta fue que los de Movistar me habían inutilizado el móvil y que les reclamáramos a ellos, o que sino tendríamos que pagar el arreglo.

vomistarTras esto, llamé a Movistar para decirles lo que me habían dicho en la tienda, y esta vez no dijeron nada, simplemente que no era problema suyo con malos tonos de voz y me colgaron (¿?). Así que nada, Movistar me había jodido el móvil y ellos no se hacían los responsables. El trato al cliente de las telefónicas en este país es un truño que no se le escapa a nadie.

Por supuesto, el siguiente paso fue el de solicitar la potabilidad a Yoigo, y a la cuarta o a la quinta fueron capaces de pasarme con su departamento de bajas, tras inexplicables cortes de línea propios de hace 50 años… en un país del áfrica ecuatorial.

Pasado un tiempo prudencial, mi novia recibió la siempre-típica-y-a-la-par-molesta-llamada-de-la-contra-oferta, para -en tono reconciliador, claro- darle a elegir alguno de sus móviles por unos pocos euros o descuentos inútiles. Cuando mi novia les dijo “Yo me fui de vuestra compañía porque me inutilizasteis un móvil y no me disteis una explicación”, la respuesta del tele-operador fue: “Pero no tiene por qué volver a pasarle eso”. Y no, no le volvió a pasar porque ahora está en otra compañía.

Así que ya sabéis, si os pasa algún día algo así, asumid que estáis desprotegidos ante este tipo de gentuza.