El texto que cito a continuación lo encontré en barrapunto. Me pareció sumamente interesante y comparto toalmente la opinión (Como la inmensa mayoría de los que lean ésto, espero) de su autor, Martin Cid. El origen del texto está en una noticia que se publicó hace poco en la que se dice que el gobierno ha propuesto a la SGAE como “censora de internet”.

Deberíamos hacer algo. Soy escritor y, para mi desgracia, estudié periodismo. Desde luego, no creo en las reglas del juego impuestas por esta sociedad que parece cada día más adocenada. Se habla de la crueldad de Roma, pero no creo que ni por asomo llegase al nivel de perversidad de la actual.

Hemos disfrutado de 10 años de internet, ahora nos la van a quitar poco a poco porque cualquier uso descontrolado de la libertad parece ser un uso ilegítimo de la propia libertad. Que nos dejen de tomar el pelo de una vez amparándose en usos paternalistas de la ley.

Si el P2P es un delito: ¡a la cárcel todos los que lo cometan, los que alguna vez lo han cometido y los que, seguro, alguna vez cometeremos! También se asesina con cuchillos y no por ello los cuchillos están prohibidos. Uso un cuchillo para abrir la leche, y no por ello soy un criminal.

El gobierno cose a impuestos a los ciudadanos…, ¿para qué? No sólo están los impuestos directos, sino los gravados directamente sobre los productos. ¿Para qué? ¿Simplemente para llenarse los bolsillos? No seamos tan evidentes: cuanto menos tenga el ciudadano, cuantas más horas tenga que pasar en un trabajo sin futuro, en un mundo sin esperanza… menos tiempo tendrá para poder pensar, para echar un vistazo al desolado mundo y darse cuenta del perverso engaño al que nos están sometiendo.

La perversidad deviene del hecho de que es el propio Estado el que, amparándose en su “sentido paternalista”, sirve al ciudadano y le protege del delito, le impone multas para que, así, protegerle de su propia libertad.

Seamos de una vez por todas responsables de nuestros actos, dejemos de culpar a las “autoridades” (perdonen, lo digo con sorna, para mí tienen la misma autoridad moral que un pajarillo estúpido) de nuestros pecados y hagámonos, al fin, responsables de nuestra propia libertad.

Internet se ha convertido, hoy en día y por desgracia, en el último reducto de libertad en el mundo moderno. Tiene sus defectos, desde luego, pero también la enorme virtud de servir como contrapeso a los discursos malintencionados de un Gobierno (el actual, el pasado…, es lo mismo) que trata de convencernos de algo usando los medios de comunicación tradicionales para hacer proselitismo para su causa: silencio.

No seamos ingenuos, no quiren protegernos, no quieren un buen uso de internet como nunca han querido un uso adecuado de los medios escritos. Ya sea nuestro padre, nuestro gobierno, nuestro sistema o nuestro monarca: Cuando nos quiten la voz, nos quitarán la vida…

¿Y tú? ¿Estás de acuerdo?