TorownedLos toros, o la costumbre de la tauromaquia, es una de esas costumbres que tenemos que padecer los españoles, algo de lo que Lolete nos habló el otro día en su blog, y que me ha inspirado para escribir este artículo para dar mi opinión sobre los toros y todo ese mundillo de sangre, banderillas, capotes y vísceras que lo rodea.

Yo nunca he hablado de ese tema aquí, y es que me parece que cualquier lector de este blog daría por sentado mis pensamientos acerca de la “fiesta nacional” y escaparate al exterior de este país, como son los toros, toreros, encierros, etc.

En pleno siglo XXI es una vergüenza que existan costumbres en las que se dañen a los animales por simple diversión de unos pocos, y es realmente triste ver que ningún partido político (comunmente conocidos como inútiles) haga nada por acabar con esta sangrienta costumbre, pero los votos son los votos, y no es extraño ver a algún político en una plaza de toros arañando votos. Es fácil engañar a un pueblo inculto.

Por suerte, soy asturiano, y aquí el porcentaje de gente a la que esta costumbre le parece una barbaridad es altísimo, pero me parece inaceptable que tanto en Oviedo como en Gijón, tengamos dos plazas de toros para cuando hay alguna de las escasas “corridas” (o viene El Canto del Loco, que es más aceptable). En ese aspecto me alegro de ser asturiano y de que tengamos nuestras propias costumbres.

¿Se podrían convertir los toros en una costumbre aceptada y respetada por la mayoría? Mientras exista el sufrimiento animal, lo dudo, pero estoy seguro de que si evolucionasen “las corridas” y encontrasen alternativas a clavarle una espada hasta la empuñadura al toro o a las banderillas que lanzan contra el animal; alternativas que no tengan que ver con el castigo físico, seguramente el resto de la gente apreciaría mejor “el arte” que, para algunos, es torear.

Las costumbres son un reflejo de la sociedad. ¿Qué podemos esperar de un país con una educación tan deficiente como la nuestra? Por desgracia, eso de pasar de curso con 3 asignaturas ha tenido y tendrá sus consecuencias. En lo que respecta a educación, nosotros aún estamos en la edad de piedra, de la que a este paso no vamos a salir.

Para terminar, os dejo con un par de reacciones que demuestran que de cara al exterior, vendemos los toros como una fiesta en la que simplemente se juega con el toro sin hacerlo sufrir, y luego claro, los turistas salen de la plaza de toros conmocionados y llorando.

Y otro de una chica conmocionada:

¿Por qué la gente del mundillo del toreo no busca soluciones para todas las críticas que reciben? Estoy seguro de que beneficiaría tanto a unos como a otros y sería un buen escaparate de cara al exterior, ya que, al menos, habría oportunidad de que los turistas que acudieran a una corrida, se la recomendaran a sus amigos e incluso volvieran…