Querida Señora que siempre llama a mi casa,
Desde hace 4 años, cuando llegué a Oviedo, usted llama a mi casa preguntando por una mujer, por Marina. Ya he parado de contar cuantas veces habrá llamado ya que ha pasado mucho tiempo desde la primera vez y la frecuencia de sus llamadas es más alta de lo que me gustaría, por lo que simplemente paso de contar, que me da pereza.
Es cansino estar en la habitación con el ordenador y tener que ir hasta la otra punta de la casa a coger el teléfono, más cansino es aún que me despierte un domingo por la mañana después de haber salido la noche anterior, pero yo a usted se lo perdono todo, porque después de tantos años le he cogido hasta cariño. No sé quien es Marina, ni tampoco me importa, porque sé que esos días cuando esté sólo en casa, duchándome, sé que será usted la que me llamará por teléfono y que gracias a ello mojaré todo el parket mientras corro veloz a contestar su llamada.
Usted no sabe como me llamo, ni yo sé cómo se llama usted, pero no es algo que importe en nuestra relación dialéctica, que sí, no suele pasar de los 10 segundos, pero son unos 10 segundos muy intensos, que recordaré toda mi vida.
Por último, me gustaría pedirle un favor. Está muy bien que me llamé constantemente confundiéndose de número, pero por favor, luego cuelgue el teléfono, que si no la línea queda ocupada y mi madre no puede hablar conmigo.
Sinceramente suyo,
El jóven al que siempre llama preguntando por Marina.
PDTA: No os riáis, es una historia real.


jejeje, a mi me pasa lo mismo pero con el ambulatorio. El numero de mi casa acaba en 9 y el de ambulatorio en 8, por lo demás es idéntico. Ya os podéis imaginar la de llamadas que me hacen para pedir cita previa, hablar con tal o cual médico, para pedir asistencia…
xD Como para no reirse. A casa de mis padres llamaban constantemente preguntando por una distribuidora de helados, hasta que un día mi madre les cogió el pedido. Nunca más volvieron a llamar, ahora hay un niño triste sin su helado de color azul sabor ¿pitufo?