Capadocia desde el aire
Continuando con el reportaje sobre el viaje a Turquía que comenzamos con unos datos de interés sobre Turquía. Uno de los motivos por los cuales muchos españoles se echan atrás a la hora de elegir Turquía como destino vacacional es el “miedo” al fanatismo musulmán. En este reportaje os voy a contar mi experiencia en las 2 semanas en las que he podido conocer de primera mano facetas de la religión y cultura turcas.

En los circuitos organizados vas acompañado por un guía hispanohablante durante todo momento, cosa que es muy útil a la hora de encontrar respuesta a muchas dudas, por lo que la mayoría de los datos de los que dispongo proceden del guía y las gentes del lugar.

Lo primero que nos quiso recalcar el guía cuando empezamos el circuito, y que repitió varias veces durante los 9 días fue “los turcos no somos árabes“. Para nosotros, al menos hasta que profundizamos en el tema, los países del norte de África y de Oriente Medio son conocidos como “países árabes” y solemos asociarles una imagen común: mujeres tapadas, sociedad machista supeditada a la religión musulmana y con idioma y escritura árabe. Pero, ¿se dan estas circunstancias en el país euroasiático?

Mujer Turca tejiendo una alfombra de seda

En Turquía se podían ver mujeres tapadas, pero hay que diferenciar la forma de taparse: por un lado estaban las mujeres cubiertas por telas negras en las que solo dejan un espacio para los ojos, inmigrantes de Arabia Saudí y países vecinos a las que los ciudadanos turcos no tenían un especial aprecio (pues se molestaban cuando la gente les preguntaba por qué sus mujeres iban así, y siempre remarcaban que ellas no eran turcas y que de 70 millones de habitantes del país había solo 30000 mujeres que seguían estas prácticas). Por otro lado tenemos a las mujeres que llevan el llamado velo islámico, muy numerosas en el país y que generalmente portan el pañuelo tapando el pelo de diferentes colores y con dibujos y estampados (aunque había muchas mujeres que dejaban ver parte del pelo y otras con el pañuelo de color negro). Estas mujeres combinaban el velo con ropa de lo más actual como vaqueros ajustados, tops escotados y zapatillas nike. Según explicaciones del guía, esto responde a que en el Corán se hace referencia a la necesidad de taparse partes del cuerpo, pero no especifica qué ni cómo, por lo que cada persona puede interpretarlo de una manera diferente; además, comentaba que el uso del velo islámico actualmente responde más a una tradición familiar que a un dictamen religioso (ya que las hijas crecen viendo con el pañuelo a las madres y siguen su ejemplo, uno de los motivos de prohibirlo en lugares públicos, ya que las profesoras que usasen pañuelo podrían servir de modelo para las niñas).

Sobre si Turquía es una sociedad machista…sí. Sin tapujos nos lo confesó nuestro guía, y nos dijo que había que admitir las cosas como son y, pese que la mujer está adquiriendo cada vez una mayor importancia en la sociedad, aún les queda camino hasta equipararse con el hombre.

Mezquita de Santa Sofía

Profundizando un poco en la religión musulmana, en la tierra del antiguo Imperio Otomano siguen un modelo estatal para el control de la religión. Yo particularmente quedé asombrado cuando me explicó el sistema que tienen: el Estado controla la religión en el país, cuando hay que construir una mezquita aporta capital para ello (aunque también puede haberlas sufragadas por un particular) y para ser imán (equivalente al cura de aquí) o muyaidín (el que llama a la oración) hay que hacer un bachillerato especializado en religión. A su vez, los pregones de los Viernes que da el imán en la mezquita son enviados por una comisión del Estado para el control de la religión, con el fin de evitar las influencias negativas que los imanes podrían tener entre los oradores.
En el colegio tienen una asignatura de religión en la que se enseñan los principios básicos de todas las religiones, pero que profundiza mucho más en la musulmana, eso sí, basándose en hechos históricos y no en inculcar prácticas similares al catecismo aquí en España (para ello hay que hacer un curso privado en escuelas coránicas, el Estado no permite esas prácticas en la escuela pública).

Imágenes cristianas en la iglesia de San Salvador, Estambul

El idioma turco no es el árabe, es como si comparásemos el inglés y el español. Antiguamente tenían la escritura árabe, lo que complicaba mucho la alfabetización pero tras la fundación de la primera república se estableció el alfabeto latino desvinculándose de la cultura árabe. Nos decía nuestro guía que un niño de 6 años puede saber recitar 4000 versos del corán (en árabe) pero no tiene ni idea de qué significan, algo que depende de la familia y entorno, y de sí mismo en un futuro. Por ejemplo, el guía que teníamos nosotros era musulmán no practicante (no compartía los 5 preceptos para ser un buen musulmán y creía que un buen musulmán es quien es buena persona, no quien reza 5 veces al día y luego trata mal a las mujeres) pero sus padres eran musulmanes practicantes (su madre con velo y su padre bebía a diario el Raki, bebida nacional turca y con alcohol) y de 6 hermanos que eran 2 hacían el Ramadán y el resto no, unos rezaban en las mezquitas otros no. Todos convivían y se respetaban y cada uno vivía la religión a su manera.

Por tanto, mi conclusión tras el viaje en lo referente a la cultura y religión turca es que es un país mayoritariamente musulmán en el que cada uno vive la religión a su manera, excepto en entornos rurales aislados y familias fundamentalistas. Algo así como en Italia, que son mayoritariamente católicos pero ello no implica un fanatismo, si bien he de admitir que el uso del velo islámico crea en mucha gente una visión equivocada de la situación, aunque por mucho que explique mis vivencias en ese entorno el escepticismo hará mella en muchas personas hasta que se decidan a comprobarlo por sí mismos, cosa que recomiendo.

Celebración de la circuncisión