Bandera AzulSegún la Wikipedia, una Bandera Azul es “un distintivo que otorga anualmente la Fundación Europea de Educación Ambiental a las playas y puertos que cumplen una serie de condiciones ambientales e instalaciones”. Y esa es la teoría y lo que yo pensaba hasta hace poco, cuando me enteré de que le han concedido una Bandera Azul a la playa de mi pueblo, Luarca.

Como serán muchos los lectores que no se han pasado nunca por Luarca, voy a resumiros el estado de la playa según mis vivencias personales. La playa es bastante pequeña en consideración con las de Gijón y de Salinas, aunque el cuidado de las anteriores no tiene nada que ver con el de esta, simplemente porque no existe ese cuidado, hasta el punto de que no es raro el día en el que la arena queda totalmente tapada por casi medio metro de algas putrefactas, de esas que huelen a marisco podrido.

Y oye, ojalá pudiese parar aquí y todos los problemas de esta playa fuesen sólo las algas, pero lamentablemente ese tan sólo es el primero de todoss. Otro es que la playa no se limpia, y no es extraño encontrar basura a lo largo de la misma, aunque es de esperar puesto que si quitasen las algas putrefactas también aprovecharían para limpiarla. Los servicios son muy precarios, y no es nada extraño que alguno de los servicios de los “baños públicos” no funcione (siempre y cuando estén abiertos).

Por desgracia nada de esto es comparable con el pésimo estado del agua. Imaginaos hasta que punto está sucia que muchos de los luarqueses (efectivamente, gente de Luarca) emigra a otras playas de los alrededores que están en unas condiciones mejores. En pocas palabras, no es agradable estar nadando y chocarte de bruces con una compresa/tampón/truño. Pero es de esperar que ocurra esto cuando la playa está a unos 300 metros de una tubería de residuos (de la mierda de los váteres de todo el pueblo, para que nos entendamos). Por cosas como esta, yo desistí hace mucho de bañarme en esta playa, cosas como estas son las que te producen los traumas infantiles.

Litoral de Luarca

Y por esto el pequeño Timmy pensó durante muchos años que las compresas usadas, cuando se hacían mayores, se convertían en gaviotas

A donde pretendo llegar con todo esto, es que todo el prestigio de estos supuestos galardones como son las “Banderas Azules” puede llegar a desaparecer si se siguen regalando de esta manera tan inmerecida. Está muy bien fomentar el turismo indicando que un concejo tiene “x” Banderas Azules, pero sólo siempre y cuando no se dañe la credibilidad del pueblo ni la inteligencia de quienes lo visitan.

En tiempos de crisis hay que ser más críticos con lo que hay, sobre todo cuando la economía se fundamenta en el turismo, hay que buscar y hacer valorar más la calidad, porque desde luego, si no lo hacemos acabaremos convirtiéndonos en un país tercermundista.